CARTA PASTORAL AL PUEBLO DE LA DIOCESIS DE LAS VEGAS

CARTA PASTORAL AL PUEBLO DE LA DIOCESIS DE LAS VEGAS
18 de marzo de 2020

Mis queridos amigos en Cristo,

La gente alrededor de todo el mundo se ha visto sumida en un mundo de dificultades e incertidumbre a medida que el coronavirus continúa haciendo estragos en todas las naciones.

Como individuos y familias, nos enfrentamos al espectro de enfermedades críticas, ciertas dificultades económicas, y la interrupción masiva de nuestra vida diaria.

La Iglesia no es ajena a la adversidad, el sufrimiento o la privación. En tiempos de dificultad, ella siempre ha alzado la voz en oración y súplica sincera, confiando en que Dios escuchará todas nuestras oraciones y responderá a todas nuestras súplicas.

A través de los siglos, la Santísima Madre ha desempeñado un papel de vital importancia en tiempos de prueba, llegando a nosotros como una Madre tierna, una defensora incansable, un Intercesora constante y una amiga querida. Ella ha visitado a su gente bajo los títulos familiares de Virgen de Guadalupe, Nuestra Señora de Antipolo y Nuestra Señora de La Vang. María amada en Polonia como Nuestra Señora de Czestochowa, en Irlanda como Nuestra Señora de Knock, y en Japón como Nuestra Señora de Akita. María es venerada por la gente en Bosnia-y-Herzegovina como Nuestra Señora de Medugorje, y en España, es atesorada como Nuestra Señora del Pilar. María es conocida en Francia como Nuestra Señora de Lourdes, y en Portugal como Nuestra Señora de Fátima.

El 13 de mayo de 1846, los obispos de los Estados Unidos eligieron por unanimidad a la Santísima Virgen María como la Patrona de nuestra nación. Su decisión fue ratificada por el papa Pío IX el 7 de febrero del año siguiente.

Ahora es el momento de recurrir a nuestra Santísima Madre por su ayuda materna. Ella siempre está lista y dispuesta a llevar nuestras oraciones y peticiones al corazón de su Hijo. Las propias palabras de María, contenidas en el Evangelio de San Lucas, capturan el lugar especial que ocupa en la historia de la salvación como defensora y amiga del pueblo santo de Dios. La Escritura dice: “Mi alma proclama la grandeza del Señor; Mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la humildad de su sierva; he aquí, de ahora en adelante todas las edades me llamarán bendito."

Les pido a ustedes, la gente de la Diócesis de Las Vegas, que recurran a la Santísima Madre, que nos ayuda a mantener los ojos de nuestros corazones fijos en su Hijo Jesús durante los días oscuros y difíciles.

Las palabras de una poderosa oración llamada Memorare, y atribuida a San Bernardo, nos aseguran que cuando recurrimos a María en momentos de necesidad, tenemos esta bendita seguridad: que nunca se supo que alguien que huyó a su protección, imploró su ayuda, o buscó su intercesión, se quedó sin ayuda.

Cuando nuestra Señora de Guadalupe se le apareció a Juan Diego, ella le hizo una pregunta que está destinada también para usted y para mí. María le preguntó a Juan Diego: "¿No estoy aquí, yo que soy tu madre?"

La pregunta de María es una garantía no tan sutil de que María también es nuestra Madre, preparada y dispuesta a protegernos y defendernos a nosotros, sus hijos, en tiempos de problemas e incertidumbre.

Les pido a ustedes, la gente de la Diócesis de Las Vegas, que traigan sus problemas a María. Denle sus cargas, sus preocupaciones. Compartan con ella sus inquietudes y preocupaciones. Tengan la seguridad de que bajo su manto maternal, las oraciones son respondidas y los milagros aún ocurren.

María no abandonará a sus hijos en su hora de necesidad, ni descuidará nuestras oraciones en momentos de dificultad y angustia.

En los días venideros, les pido que consideren rezar el Rosario como una familia, y les pido a los padres y abuelos que enseñen a sus hijos sobre el poder curativo del cuidado materno de María. Les pido a todos los feligreses que recen la hermosa Memorare al final de cada día, dirigiendo su oración hacia aquellos que están enfermos y sufriendo, aquellos que han. muerto, por trabajadores de la salud e investigadores, y por líderes cívicos, que están bajo una coacción particular durante estos días difíciles Le pido que invite a María, nuestra Madre, a sus corazones y hogares, y que la veneren como su Madre amorosa, como una persona que los llevará a usted y a sus familias más cerca del corazón de su Hijo.

Cada domingo, les pido que consideren leer las lecturas del domingo en familia, permitiendo que la Palabra de Dios viviente lo atraiga al corazón de la Palabra hecha Carne. Finalmente, encomiendo a toda nuestra Diócesis por el cuidado materno de María, rogándole que “ore por nosotros, O Santa Madre de Dios” y proteja a nuestra gente con gracia, paz, y alivio temporal.

Cierro esta reflexión con las palabras consoladoras de San Francisco de Sales, que tenía una profunda devoción a Nuestra Señora y una fe inquebrantable en el cuidado providente de Dios. Él escribió: “No temas lo que sucederá mañana. El mismo Dios amoroso que se preocupa por ti hoy te cuidará mañana y todos los días. Dios te protegerá del sufrimiento o te dará la fuerza inagotable para soportarlo. Entonces mantén la paz y deja de lado todos los pensamientos e imaginaciones ansiosos".

Esté seguro de mis oraciones y bendiciones diarias. Obispo George Leo Thomas Ph.D. Obispo de Las Vegas

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